Taberna Bahía


Aunque debería llamarse “Taberna Sorpresa”, porque eso fue, y para bien, lo que me llevé al probar los platos de este local, que me recuerda mucho a otro sitio que me encanta: Evboca.

Cuando Inés me dijo a donde me llevaba, mi reacción fue la que presumo en vosotros: “¡¿Me llevas a comer a Barjas?!”. Aunque en parte era lógico, porque acababa de llegar a Atocha y por la tarde tenía que coger un vuelo, así que el sitio venía muy cómodo.  Levaba un día de perros, mi hermana se ofreció a comer conmigo para animarme y pensó muy bien a donde llevarme. Con esta comida me alegró el día.

Después de atravesar la interminable Avenida de Logroño llegamos a Taberna Bahía. Desde fuera no llama especialmente la atención, y parece un típico local de tapas de barrio. Dentro, la cosa cambia. La decoración es sencilla, acogedora, con toques modernos, mucho verde (eso me encanta) y varias zonas: la barra, las mesas altas de la taberna, un rinconcito con sofás para disfrutar el gin tonic y, al fondo (casi no se ve en la foto), un restaurante más formal donde disfrutar de un menú degustación que me han dicho que se sale del parchís -una lástima no tener tiempo para ese tipo de comida-.

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Terraza y decoración.

Nos sentamos en una de las mesas altas que podéis ver en la foto. Enseguida vino a atendernos el jefe de camareros, amabílisimo, y buen conocedor de lo que se sirve en esta casa. Nos dió la carta, pero la verdad es que salvo para hacer la foto, ni siquiera la miramos, porque nos preguntó si habíamos estado antes allí, qué tipo de comida nos gustaba y si nos dejábamos aconsejar por él. Nos lanzamos a la piscina sin pensarlo, y nos fue sacando platos fuera de carta y los más populares que tenían. Como os he dicho, hice foto a la carta, por enseñárosla y porque me hizo mucha gracia que estuviera metida en discos antiguos. Y es que aquí se nota que han puesto mimo en cada detalle.

Cartas. ¡¡Me encantó que estuvieran dentro de discos!! En concreto, el de Antonio Machín me rechifla.

Cartas. ¡¡Me encantó que estuvieran dentro de discos!! En concreto, el de Antonio Machín me rechifla.

Carta por dentro. Pero os recomiendo que os dejéis aconsejar por el personal.

Carta por dentro. Pero os recomiendo que os dejéis aconsejar por el personal.

Y vamos ya al papeo, que es lo más importante y, sin duda, lo mejor. Pedimos todo para compartir, que no nos queríamos perder nada. Fue un acierto, porque no sabría con qué quedarme.

Pedimos una cerveza y un fino para esperar a la comida y nos trajeron una fantástica “La Virgen” -os la recomiendo- acompañada con una tapa de migas. Empezamos bien, porque me encantó la reivindicación de un plato tan tradicional que apenas se sirve en nuestra capital.

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Cerveza y fino con tapa de migas.

Cabe destacar también el pan y el aceite que nos trajeron. Como ya he dicho en muchas ocasiones, me encanta que se le dé importancia a un producto tan nuestro y tan bueno como el aceite de oliva. ¡Ole, ole y ole!

Pan con aceite. Me encanta que se reivindique algo tan nuestro.

Pan con aceite. Me encanta que se reivindique algo tan nuestro.

No nos dió tiempo a terminar la tapa, porque enseguida vinieron los aperitivos seguidos de los platos importantes. Y aquí otro punto positivo de esta taberna: la rapidez del servicio. Primero nos sirvieron un aperitivo de brócoli al vapor con una salsa de la que no me acuerdo -fuimos hace más de un mes…-. La verdad es que el brócoli no es algo que a priori me parezca suculento, pero tengo que reconocer que este era magnífico y me sorprendió gratamente.

Aperitivo de brócoli al vapor con salsa.

Aperitivo de brócoli al vapor.

El siguiente aperitivo consistió en una patata brava con mayonesa de tinta de calamar. La presentación, genial, en un pequeño mortero, y el sabor estupendo.

Aperitivo de patata brava con mayonesa negra.

Aperitivo de patata brava con mayonesa negra.

El primero de los platos serios que llegó a nuestra mesa fue el plátano con foie. Todavía babeo cuando me acuerdo de él, por lo que le dedico un Homer. Trocitos de plátano caramelizado sobre finas láminas de foie, todo encima de una delgadísima rebanada de pan. Otra combinación sorprendente. Este último adjetivo es el que mejor define la comida en la taberna y veréis que lo voy a utilizar mucho en esta entrada.

Mmmm.... ¡¡comida italiana!!

Mmmm…. ¡¡plátano con foie!!

Plátano con foie (7€). Una maravilla.

Plátano con foie (7€). Una maravilla.

Raudos y veloces llegaron  también los guisantes con burrata a nuestra mesa. ¡¡Que delicia!! Los guisantes frescos, hechos en su punto y la burrata impresionante. La combinación era fantástica y, otra vez, sorprendente.

Guisantes con burrata (7€).

Guisantes con burrata (7€).

La pizza de chipirón no tenía nada que envidiar a los platos anteriores. Una presentación fantástica y un sabor todavía mejor. Una masa de focaccia con una salsa buenísima -de nuevo vuelvo a no acordarme de qué salsa se trataba-, coronada con láminas de tomate, calabacín, sobrasada y, por supuesto, un chipirón. El jefe de sala nos dijo que era uno de sus platos estrella, y no me extraña. Pondría otro Homer, pero no os quiero aburrir.

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Pizza de chipirón (6€). ¡¡Ñam, ñam y más ñam!!

Y el salmón rojo era de verdad sorprendente, porque por su aspecto parecía atún del mejor. Inés y yo flipamos cuando nos contaron qué era. Por lo visto es salmón macerado con lombarda durante cierto tiempo, así queda muy tierno y con este color tan apetecible. ¡¡Y qué sabor!!

Salmón rojo (10€).

Salmón rojo (10€). ¿A que parece atún?

Y para coronar los platos salados nos trajeron un pincho de cordero. La verdad es que cuando nos lo dijeron nos dió un poco de pereza, pero estábamos entregadas a la causa y lo aceptamos. ¡¡Menos mal!! Estaba hecho en su punto y sabrosísimo. No me hubiera gustado perdérmelo.

Pincho de cordero (10€).

Pincho de cordero (10€).

Como os podéis imaginar, a estas alturas de la película ya estábamos hasta arriba de comer. Pero, ¿podíamos irnos sin probar los postres? No, no y no.

Pedimos una panna cotta y una tarta de queso, pero otra vez el jefe de camareros estuvo rápido y nos recomendó dejar la panna cotta a un lado y hacernos con una lombarda a la quinta potencia. ¡Que acierto! Y, de nuevo, ¡que sorpresa! Era un bizcocho de lombarda acompañado por una mousse, chips y mermelada de la misma verdura. El concepto me recordó mucho a un plato de gambas que tomamos en StreetXo.

Lombarda a la quinta potencia (6€).

Lombarda a la quinta potencia (6€).

A la vez que el postre anterior nos llegó la tarta de queso y frutas (manzana, mango y uvas). La presentación iba acorde con el sabor: perfectos los dos. Hacía mucho tiempo que no tomaba una tarta de queso tan buena.

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Tarta de queso y frutas (6€).

Después pedimos un par de cafés y nos invitaron a una copita de orujo.

El ambiente era en general de gente joven y profesional. Pero había un poco de todo.

Como he dicho al empezar, regamos esta comida con cervezas y vinos fino y blanco. Nos hubiésemos pedido un gin tonic, pero el avión apremiaba.

El servicio inmejorable. Me encantó la atención que ponían, cómo recomendaban y explicaban cada uno de sus platos y respondían a todas mis preguntas con una sonrisa. Especial felicitación al jefe de sala que nos atendió y al artista de estos platos, un joven ucraniano muy sonriente que se pasó por nuestra mesa después de comer. ¡¡Bravo por ellos!!

Supongo que a estas alturas os estaréis preguntando por el precio de esta orgía gastronómica. Aunque mi hermana invitó, para algo hay confianza y pude preguntarle. Fueron 77,80€, es decir, que no llegó a los 40€ por persona. Y como habéis podido comprobar, no nos privamos de nada.

Así que, concluyendo, os digo que la taberna Bahía es un sitio que no os podéis perder. Da igual que no esté en el centro de Madrid, id a cenar, o un sábado al mediodía a pegaros una comilona como Dios manda. Os acordaréis de mí como yo lo hago de mi hermana. El local tiene varias zonas, toques modernos y acogedores. Pero lo mejor es lo más importante: la comida y el servicio, ambos insuperables. Me detengo un poco en la comida porque es de justicia: aquí encontraréis mezclas que os llamarán la atención y que, en principio, pueden no pegaros nada. ¡Lanzáos a la piscina y probadlas! Todo está buenísimo. Y la relación calidad-precio me parece francamente buena. Un restaurante capaz de poner luz a los días más oscuros.

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¡¡¡Sed buenos y felices!!!



Categorías:M - Madrid, RESTAURANTES POR ZONA Y PRECIO, Resto de la comunidad

7 respuestas

  1. Gracias Ingrid, sin duda, iremos.

  2. tendremos que ir a probarlo😝
    Pero también hecho de menos las recetas baja en kalorias…
    Te hecho de menos!!!!😘

    • ¡Te lo recomiendo totalmente!
      Y no te preocupes, que la semana que viene pienso escribir un artículo sobre recetas de zumos desintoxicantes. 🙂
      Respecto a lo de echarme de menos, siempre puedes hacerme una visita 😉

  3. ¡Muchisimas gracias por el post nos ha encantado! 🙂

  4. Mmmmmmmmmmmmmm!!!!

Trackbacks

  1. Ana la Santa – Las cenas de Ingrid

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