La table de Louise ( y viaje a Estrasburgo)


Vamos a empezar este post con una canción que incluye el himno francés y que, claramente, lo mejora.

Porque más allá de la autoría de la marsellesa (que luego resultó ser un plagio), no hay más méritos con denominación de origen francesa en Estrasburgo (ahora, y tras muchas guerras, parte de Francia).

Hicimos el típico tour en un barquito -os recomiendo comprar antes los billetes en Batorama, para evitar colas interminables- por el río que rodea la “gran isla” (el centro de la ciudad) y, mientras oía a la guía afirmar orgullosa que los estrasburgueses se sienten franceses desde hace al menos cuatro siglos, para luego decir que lo más señalado de la ciudad era -además de las guerras que la tuvieron por objeto- que en ella habían dado conciertos Wagner, Beethoven y Mozart -ya sé que este último era austríaco- y que allí Guttenberg había inventado la imprenta, no pude evitar recordar el nacionalismo catalán. Vamos a ver: si te llamas Hans, te apellidas Schmidt, vives en Estrasburgo (ciudad francesa de nombre alemán y rodeada por pueblos como Gottheim -“hogar de Dios” en alemán), vives en la plaza de Guttenberg, comes comida que recuerda más a la alemana que a la francesa y, para colmo, sólo puedes presumir de logros de alemanes, no puedes renegar de unas raíces más que evidentemente alemanas. Lo de los catalanes es peor, porque encima catalanizan lo español (ahora resulta que Colón y Cervantes, entre otros, eran catalanes, y va a ser que el único español de la historia que nos van a dejar será Fernando VII). En fin, que esto de los nacionalismos es una gilipollez como la copa de un pino.

Y hecha mi reflexión, os remito a Wikipedia para todo lo que queráis saber de Estrasburgo, capital de la Alsacia francesa.Yo os diré a que nosotros nos gustó muchísimo la típica arquitectura alemana como de cuento, con casas antiguas mejor o peor conservadas y la vidilla que le da el río que rodea el centro de la ciudad es una maravilla. Además hay un ambiente de lo más cosmopolita y joven. Un gustazo. Comparto unas fotos para que abráis boca.

Fuente

Fuente (esta página es muy interesante para saber lo que hay que ver en Estrasburgo).

Estrasburgo en Navidad (Fuente).

Estrasburgo en Navidad (Fuente).

En cuanto a DÓNDE DORMIR, nosotros buscamos un hotel céntrico, moderno (los que tenían sabor eran cutres o demasiado caros) y a precio asequible, y terminamos contentísimos con el Hotel Les Haras, en un edificio precioso, con unos empleados amabilísimos y un desayuno fantástico. Lo único que no nos gustó eran las habitaciones que, siendo bonitas, estaban claramente hechas en serie (aunque parece que casi todos los hoteles de la ciudad son así). Si os da igual iros a 5km de la ciudad creo que es muy recomendable el Hotel Chateau de L’ile, con un punto anticuado que me encanta, no lo puedo remediar.

Y ya vamos a lo que es más propio de mí: el PAPEO. Os voy a hablar de los tres restaurantes en los que estuvimos, pero os advierto que sólo hice fotos en uno -La Table de Louise-, porque este viaje era para disfrutar y descansar. Y eso es lo que hice 🙂 .

El sábado cenamos en el Bistrot de la Borse, un restaurante decadente de comida alsaciana. El local era enorme y decorado con pinturas modernistas. Los camareros muy atentos y agradables y la comida, como os he dicho, alsaciana. Esto implica platos pesados, sencillos y raciones enormes. Estaba todo bastante bueno, pero las raciones eran tales que nos dejamos la mitad de todo. ¡¡Y aún así casi no pudimos dormir de lo que nos pesaba en el estómago!! Si queréis probarlo, os lo recomiendo mejor para comer que para cenar.

El domingo comimos en Zu Guttenberg, un sitio turístico, de los pocos que estaban abiertos a las 3 de la tarde (los franceses y su rigidez de horarios…). Daba igual, porque lo que nos apetecía era una Flammküchen, plato típico alsaciano que podríamos definir como la pizza de estas tierras. Una masa finísima cubierta de nata, champiñones, bacon y cebolla. ¡¡Una bomba calórica deliciosa que tarde o temprano me animaré a hacer en casa!!

Y ahora os hablaré de La Table de Louise, donde comimos el sábado. Si vais a comer aquí, reservad con El Tenedor, que tienen una oferta del 30%. Si no lo hacéis, no merece la pena que vengáis por aquí, porque la comida no vale tanto.

Se trata de un restaurante céntrico y con una terraza muy agradable.

Terraza

Terraza

Dentro, la decoración algo oscura, pero con gracia, con un retrato de la tal Louise presidiendo la sala.

Decoración.

Decoración.

Las mesas bien puestas, con mantel de tela, que escasea cada vez más en los restaurantes del día a día.

Mesa.

Mesa.

De la carta intenté hacer fotos, pero quedaron bastante borrosas, así que he optado por no ponerlas.

Como ya sabéis los que seguís el blog, soy una ostrófila declarada. Así que, cuando vi las ostras de la carta, no lo dudé. Venían acompañadas de una vinagreta que no venía a cuento, porque mataba su sabor que, por otra parte, era bueno pero ni de lejos lo más fresco que he probado.

Ostras.

Ostras.

Creo que Edu acertó más con su sashimi de salmón. Fresco y muy bueno, pero algo escaso. Sorprendente la ensalada de cilantro.

Sashimi de salmón. De lo más recomendable.

Sashimi de salmón. De lo más recomendable.

Sin embargo, en los segundos fui yo la ganadora, con un steak tartar que tenía una carne muy fresca y estupendamente cortada a cuchillo, aunque le sobrara algo de mostaza para mi gusto. Venía acompañado de unas patatas fritas muy bien hechas.

Steak tartar.

Steak tartar.

El magret de pato que pidió Edu estaba bueno de sabor, pero algo seco. Y las zanahorias aliñadas sí que estaban para chuparse los dedos.

Magret de pato.

Magret de pato.

Regamos la comida con un par de cervezas y una botella de agua. Y la terminamos con un capuccino.

El ambiente variado y autóctono (no detectamos turistas salvo a nosotros mismos), gente tranquila y educada.

El servicio correcto, sin más.

El precio de esta comida fue de 63€, es decir, 31,5€/barba.  No está mal teniendo en cuenta que pedimos platos más bien caros. Si no hubiésemos reservado con la oferta del 30% de El Tenedor, hubiese salido por unos 90€, lo que me parece a todas luces excesivo dada la calidad de la comida, que era buena pero no para tirar cohetes.

Conclusión: restaurante inmejorablemente situado en el centro de Estrasburgo, con una terraza que con buen tiempo tiene que ser de lo más agradable. Los platos aceptables sin ser especialmente brillantes y sus precios algo altos dada la calidad. Por eso recomiendo reservar con oferta de El Tenedor. Sino, no merece la pena.

Os dejo la tarjeta por si os da por visitarlo.

La table de Louise_tarjeta

¡¡¡Sed buenos y felices!!!



Categorías:Europa, Francia, Restaurantes del mundo, RESTAURANTES POR ZONA Y PRECIO, VIAJES

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