Les Jardins De La Carambole


¡Y yo que pensaba descansar de todo en mi viaje de novios…! Pero cuando comí en Les Jardins de la Carambole no pude evitarlo: tenía que compartirlo con vosotros.

Sé que no fuimos nada originales en nuestro destino -Vietnam y Camboya, que últimamente parece que están de moda-, y precisamente por eso, porque sé que algunos de vosotros iréis tarde o temprano, es por lo que no puedo dejar de recomendaros este restaurante. La verdad es que en Vietnam se come bien en cualquier sitio (aunque tengo que decir que me quedé con ganas de probar los puestos callejeros), porque la comida es sana y fresquísima. Pero los restaurantes buenos de verdad son los de comida francesa. Por eso, “Les Jardins” (como llamaré a este restaurante para abreviar) me gustó tanto: es un restaurante regentado por un francés muy agradable que lleva veintitantos años casado con una vietnamita. El savoir faire francés se nota desde la puerta (porque hay pocos restaurantes vietnamitas tan bonitos) a la presentación y calidad de la comida vietnamita. También tienen comida (fundamentalmente sandwiches) francesa, por si os interesa. Pero sería una pena que desperdiciarais este restaurante pidiendo una sopa de cebolla que podéis pedir en cualquier otro sitio.

Les Jardins está ubicado dentro de la ciudadela de Hue, al lado del Río de los Perfumes. Pero en una zona menos transitada y turística, por lo que hay que ir expresamente a comer/cenar allí. El restaurante llama la atención desde la calle, pues es una casa de estilo colonial francés preciosa, que te promete pasar un buen rato desde que entras. La decoración dentro es sencilla y bien bonita, sin grandes lujos y con mucho sabor.

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Decoración

La verdad es que no hice foto a la carta porque, como os he prevenido, no tenía pensado “trabajar” en el viajazo de mi vida. Pero me acuerdo de que era bastante corta, cosa que sabéis que me gusta porque, generalmente, brevedad en la carta es sinónimo de frescura.

El servicio es una maravilla, amable, atento y discreto. Lo que más nos llamó la atención es lo bien que hablaban inglés las camareras (en general en Vietnam y Camboya apenas se les entiende). Luego, el dueño nos comentó que les paga un profesor de inglés. ¡Bravo!

Y ahora vamos a la comida, que sé que lo estáis deseando. 😉

Nunca podré agradecer suficientemente a Juan, nuestro guía, que me descubriera la ensalada de mango verde. ¡¡Que maravilla!! Me gustó tanto que al día siguiente volvimos y repetí. Básicamente es una ensalada con mango verde rayado, un poco de calamares, zanahoria, cilantro, salsa de pescado y cacahuetes (algún día encontraré y compartiré la receta con vosotros, lo prometo). Venía acompañada del típico pan de gambas chino, sólo que este estaba recién hecho y delicioso. Ponías la ensalada sobre el pan y te llevabas a la boca esa delicia… ¡¡quiero volver!!

Ensalada de mango verde. ¡¡Mmmmm!!

Ensalada de mango verde. ¡¡Mmmmm!!

Después pedimos un plato de cuyo nombre quiero acordarme (me suena Nahm Tam, o algo así…). Este fue el preferido de Edu. Plato magnífico y de lo más original. Consistía en una harina de arroz con gambas trituradas, todo envuelto y cocido en una hoja de plátano. Os dejo foto y vídeo de como se comía. ¡¡¡Que bueno!!

¿Nahm Tam...? No me acuerdo del nombre, pero era una exquisitez.

¿Nahm Tam…? No me acuerdo del nombre, pero era una exquisitez.

Terminamos los platos salados con unos rollitos frescos de gamba y cerdo. También estaban muy buenos, pero brillaban mucho menos que los dos platos anteriores.

Rollitos frescos de gamba y cerdo

Rollitos frescos de gamba y cerdo

Por último, y para endulzar esta comida, yo no podía irme sin pedir un helado de fruta de la pasión. ¡¡Como me gusta esa fruta!! Y la de Vietnam está tan buena y sabrosa que no podía evitar comerla todos los días de una u otra forma. En helado es fantástica.

Helado de fruta de la pasión.

Helado de fruta de la pasión

Edu, que es más sanote que yo, optó por pedir fruta variada. Fresquísima y muy sabrosa. Otro acierto. Al ver la foto, no puedo dejar de recomendaros los plátanos de Vietnam. ¡Son estupendos!

Frtuta variada.

Fruta variada.

Regamos la cena con agua, cerveza y coca-cola, sin racanear con ninguna, que hacía mucho calor.

El ambiente tranquilo y agradable, de gente de Hue y algún turista sibarita.

El servicio ya os he dicho que magnífico. Y lo mejor, su inglés.

¿Y que os voy a contar del precio? Por 25 dólares (unos 20€) comimos los dos, incluyendo una buena propina. Me parece casi un abuso.

Conclusión: Si vais a Hue, no podéis perdéroslo. El restaurante llama la atención desde la calle, por su estupenda arquitectura. Dentro, una decoración sobria y con sabor y un servicio atentísimo harán vuestras delicias hasta que os sirvan lo verdaderamente bueno: su comida vietnamita. Es un restaurante en el que da gusto pagar unos 10€ por barba, cuando en Europa por esta comida no pagarías menos de 35€/ cabeza. Si pudiera, volvería. Fue el mejor restaurante que visitamos en Vietnam. Y cuidado: no confundir con La Carambole, que está en Hue y es del mismo dueño, pero mucho más cutre, según él mismo nos dijo.

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¡¡¡Sed buenos y felices!!!



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  1. Ensalada de mango verde | Las cenas de Ingrid

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