Horcher (primeros platos)


No todos los días tu hermano se convierte en todo un ingeniero de caminos. Y no todos los días vas a cenar a un restaurante como Horcher (por lo menos no en el caso de la que escribe).  Pero el viernes pasado se conjugaron las estrellas y tuvimos la suerte de celebrar lo primero en el segundo.

Os advierto que esta crítica adolecerá de unas cuantas cosas:

  • Faltan algunas fotos. Estábamos disfrutando tanto que se me pasó. Pero hay muchas.
  • La calidad de las fotos no es la mejor. En un restaurante tan elegante me daba mucha vergüenza que se me viera inmortalizarlo todo, así que intenté ser lo más discreta posible y eso se nota.
  • No voy a poner precios, porque es uno de esos restaurantes en los que se celebran ocasiones tan especiales que si se valoran, se convierten en una ordinariez.

Antes de narraros la cena, os voy a contar un poco de historia: Horcher abrió sus puertas en Berlín en 1904 y enseguida cobró fama como uno de los mejores restaurantes de Alemania. Durante la Primera Guerra Mundial, incluso les obligaron a abrir sucursales para animar y dar una imagen de lujo y poder a los soldados alemanes. Pero en 1939 Goebbels, ministro de propaganda nazi, ordenó su cierre por considerar que esa imagen de lujo no era compatible con la guerra que estaba comenzando. Ese año, la familia Horcher se trasladó a Madrid, donde en 1943 abrió las puertas de su mítico restaurante.

Hechas las advertencias y reseñas históricas pertinentes, voy a darme al placer de rememorar esta fantástica cena.

Hasta llegar el mero hecho de llegar al restaurante es un gustazo, pues te reciben en la calle abriéndote la puerta del coche y saludándote educadamente. Además, Horcher es uno de los poquísimos restaurantes en los que exigen a los señores vestir traje y corbata (aunque yo siempre me pregunto qué pasaría si aparece Cristiano Ronaldo con algún traje hortera… bueno, creo que lo importante sería haber mostrado respeto a los demás poniéndose traje), y el único al que yo he ido en el que a las mujeres se nos pone un cojincito en los pies para que descansemos de los tacones. ¡Me encantan estas tonterías! 🙂

Una vez dentro, es fácil observar el buen y clásico gusto de la decoración de Horcher (nota: yo hice las fotos cuando ya se había ido casi todo el mundo). Las mesas espaciadas contribuyen claramente a que los comensales tengan una cena de lo más agradable.

Decoración clásica. Classic decoration. klassisches Dekor.

Decoración clásica.
Classic decoration.
klassisches Dekor.

Como mis fotos dejan un poco que desear, he sacado una mejor de la red:

La mesa maravillosamente puesta, con buena mantelería y cubertería de alpaca. ¡Así es una gozada comer!

Mesa. Table. Tisch.

Mesa.
Table.
Tisch.

Cómo podéis ver, en el centro había un cuenquito de plata con rabanitos y otro (que casi no se ve en la foto) con palitos de zanahoria. Muy alemán.

Aperitivo: rabanitos. Appetizer: radishes. Vorspeise: Radieschen.

Aperitivo: rabanitos.
Appetizer: radishes.
Vorspeise: Radieschen.

Me hizo gracia la presentación de la mantequilla, como en bolitas y me pareció que podía quedar muy bonita en la foto. El pan al que acompañaba era de varias clases. Yo escogí el de centeno, que era digno de estar en una buena panadería alemana (y eso es mucho decir).

Mantequilla. Butter.

Mantequilla.
Butter.

Cuando nos trajeron la carta llegó el momento de la indecisión para todos menos para mí (que ya la había estudiado en la página web). En la foto podréis comprobar que no estamos ante un restaurante de nouvelle cuisine, sino ante uno con platos clásicos atemporales y contundentes en los que pueden apreciarse claramente sus orígenes teutones.

Horcher_carta

Carta.
Menu.
Menü.

Empezaremos por el homenajeado, mi hermano Juan, quién pidió un huevo poché sobre kartoffelpuffer. Estaba coronado por una fina lámina de salmón y tenía una pinta estupenda.

Huevo poché sobre Kartoffelpuffer. Poached egg on Kartoffelpuffer. Pochiertes Ei auf Kartoffelpuffer.

Huevo poché sobre Kartoffelpuffer.
Poached egg on Kartoffelpuffer.
Pochiertes Ei auf Kartoffelpuffer.

El Kartoffelpuffer (una especie de rösti de patata) triunfó como el gazpacho, ya mi madre optó por un plato basado también en él: huevas de salmón sobre Kartoffelpuffer. Muy bueno, según nos contó.

Huevas de salmón sobre kartoffelpuffer. Salmon roe on kartoffelpuffer. Lachskaviar auf Kartoffelpuffer.

Huevas de salmón sobre kartoffelpuffer.
Salmon roe on kartoffelpuffer.
Lachskaviar auf Kartoffelpuffer.

Inés, mi hermana, eligió empezar su cena con un notabilísimo cangrejo blando acompañado de rúcola frita y salsa picante. Pude probarlo y me encantó.

Cangrejo acompañado de rúcola firta y salsa picante. Crab accompanied by fried rocket salad and hot sauce. Crab mit fritiertes Rucola und scharfer Sauce begleitet.

Cangrejo acompañado de rúcola firta y salsa picante.
Crab accompanied by fried rocket salad and hot sauce.
Crab mit fritiertes Rucola und scharfer Sauce begleitet.

Hermi, mi cuñada, empezó a abrir boca con un bric de foie y trufa que estaba delicioso.

Bric de foie y trufa. Foie gras and truffles bric. Gänseleber und Trüffel Bric.

Bric de foie y trufa.
Foie gras and truffles bric.
Gänseleber und Trüffel Bric.

Mi padre fue quien más acerto con la elección del primer plato. Y es que todavía estoy soñando con sus vieiras con judías verdes y vinagreta. Las vieiras frescas, grandes y maravillosamente cocinadas. Impresionantes, de verdad.

Vieiras con judías verdes y vinagreta. Scallops with green beans and vinaigrette. Jakobsmuscheln mit grünen Bohnen und Vinaigrette.

Vieiras con judías verdes y vinagreta.
Scallops with green beans and vinaigrette.
Jakobsmuscheln mit grünen Bohnen und Vinaigrette.

Por último, mi plato. Debo reconocer que no acerté del todo, por el plato en sí, no por culpa del cocinero, que utilizó materias primas de primera. Pero es que mi carpaccio de alcachofas con láminas de parmesano no daba más de sí.

Carpaccio de alcachofas con láminas de parmesano. Artichoke carpaccio with sliced parmesan. Artischockenscarpaccio mit geschnittenen Parmesan.

Carpaccio de alcachofas con láminas de parmesano.
Artichoke carpaccio with sliced parmesan.
Artischockenscarpaccio mit geschnittenen Parmesan.

Y lo dejamos por hoy, que no quiero escribir un post infinito. En el próximo os hablaré de los segundos y de los postres, además de algunos detalles -todos fantásticos, por supuesto-.

Horcher_tarjeta

¡¡¡Sed buenos y felices!!!



Categorías:Alemana, C - Comida Internacional, celebrar una ocasión muy especial, M - Madrid, R - Retiro, RESTAURANTES POR ZONA Y PRECIO, resultado de un antojo culinario, Ret - Más de 50€, SI TU PLAN ES..., una cena romántica

3 respuestas

  1. Que buena pinta……precioso y elegante restaurante!
    Para celebrar algo así como la graduación de un hermano, aniversario, cumpleaños especial yo también recomiendo “Astrid y Gastón”

  2. Como lo pasan estos señores!!! Me encanta tu blog bss Cristina

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