Bar “El Cruce” (Tumbalobos)


Sí, hoy os voy a hablar de un bar de carretera. Pero no es uno cualquiera. Es una de esas joyitas gastronómicas que sólo conoces cuando eres de una ciudad. Ya os hablé de él de soslayo en la entrada sobre  “La Salbe“. Porque antes que ese restaurante, en la misma dirección, estaba el restaurante “Tumbalobos“, uno de mis preferidos en Córdoba. Desde ya os digo que al ser un restaurante de carretera, el público es de lo más variopinto.

Y después de mucho tiempo, ¡por fin conseguí que mi madre me llevara! Aprovechamos que mi padre y sus amigos se habían ido a una “comida de hombres” y montamos la nuestra de mujeres, con mi hermana y las amigas de mi madre a las que sus maridos también habían “abandonado”. Un total de 5, lo que os va a permitir disfrutar de una gran variedad de platos. Bueno, “disfrutar”, lo que se dice “disfrutar”, es lo que hicimos nosotras.

Tumbalobos cambió de local porque el que tenía en el centro de Córdoba se quedó pequeño y prefirieron irse al campo por la carretera de Trassierra, a 7’5 km de la ciudad. Es cierto que es una carretera mala e ir allí da algo de pereza por coger el coche si vas a beber. Pero superada esa barrera, casi todo son ventajas. Empezando por el sitio que ocupa, en medio del campo (si bien en un cruce de la carretera), tranquilo y perfecto para que los niños correteen. No os esperéis un sitio elegante, pero sí una fantástica comida.

Tumbalobos está en pleno campo. El sitio no puede ser más tranquilo.

Tumbalobos está en plena sierra cordobesa. El sitio no puede ser más tranquilo.
Tumbalobos’ surrounding countryside.
Tumbalobosumgebung.

Por otra parte, el local en sí ha pasado de ser uno cuidado y con gracia a uno que se parece más bien a un bar de carretera. Pero ahora tienen una hermosa terraza con la que no podían soñar en el centro de Córdoba.

Estupenda y agradabilísima terraza

Amplia y agradabilísima terraza.
Nice terrace.
Schöne Terrasse.

Pero lo mejor llega una vez sentados. Atiende Carin -o Karin, que no sé bien cómo se escribe- una señora sueco-peruana encantadora. Ella es el alma del local. Te da una carta en la que te apetece pedir todo, y aquí es cuando llega el problema: ¿qué descartamos? Ufffff, difícil decisión. Por eso le hice una foto, para que podáis reflexionar antes de ir:

Carta. ¡Apetece todo!

Carta. ¡Apetece todo! Y, como véis, los precios animan a probarla de principio a fin.
Menu.
Menü.

Mientras tomábamos tintos de verano y cañas como si no hubiera mañana y esperábamos a que nos pusieran la comida, nos sirvieron un pan estupendo, tierno y con mucha miga (tengo que reconocer que el hambre también ayudaba) y unas aceitunas en salmuera francamente buenas.

Pan. Muy bueno.

Pan. Muy bueno.
Bread.
Brot.

Aceitunas en salmuera caseras, un vicio.

Aceitunas en salmuera caseras, un vicio.
Olives.
Oliven.

Y ya paso a relataros la comida “seria”.

Primero, y para pedir algo sano, optamos por una ventresca con tomate que estaba deliciosa. El tomate era sabroso, no como los que solemos comprar en las ciudades, pero lo mejor era la ventresca, que casi daba pena que hubiesen matado al animal impidiéndole reproducirse más. Estaba en proporción perfecta con el tomate y fue un placer comérsela.

Ventresca con tomate. Un plato sano y delicioso.

Ventresca con tomate. Un plato sano y delicioso.
Tuna with tomato.
Tunfisch mit Tomaten.

En honor a mi madre, que es catalana, nos pedimos unas patatas bravas. Fantásticamente hechas y con una salsa que si bien picaba un poco, te hacía querer más y más.

Patatas bravas.

Patatas bravas.

A éstas siguieron los sobres de queso brie con tomate confitado, que -para mi gusto- son uno de los imprescindibles de Tumbalobos. La combinación de sabores es estupenda, y la fritura de los sobres perfecta, pues los dejan en su punto, crujientes y sin aceite. Si venís por aquí no os los podéis perder. Atacamos tan deprisa que no me dio tiempo a hacer la foto con todos los sobres, pero haciendo cuentas, veo que eran 8.

Sobres de brie.Tan buenos que no pudimos contenernos y empezamos antes de hacer la foto.

Sobres de brie.Tan estupendos que no pudimos contenernos y empezamos antes de hacer la foto.
Sachets of brie with tomato confit. Delicious.
Brie und Tomaten-Confit Umschlägen. Lecker.

Sobres de brie por dentro. Un poco desenfocados, pero taaaaaaaan buenos...

Sobres de brie por dentro. Un poco desenfocados, pero taaaaaaaan buenos… que se merecen el “Homer” de debajo.
Opened sachets.
Offene Umschläge.

Mmmm.... ¡¡sobres de brie!!

Mmmm…. ¡¡sobres de brie!!
Mmmm… brie sachets!!
Mmmm… Brie Umschläge!!

Lo siguiente en caer fue la mejor lasaña de verduras de temporada que he probado en mi vida. No hay palabras para describirla, así que os dejo las fotos, dónde podréis apreciar lo casera que es, pero del sabor no os podéis hacer una idea.

Lasaña de verduras todavía intacta. Una maravilla.

Lasaña de verduras todavía intacta. Una maravilla.
Vegetable Lasagna.
Gemüselasagne.

Lasaña de verduras partida, para que la veáis por dentro. Mmmmm....

Lasaña de verduras partida, para que la veáis por dentro. Mmmmm….
Inside of the vegetable lasagna.
Gemüselasagne innen.

Otro plato bien casero e inmejorable fueron las croquetas de jamón. Con una bechamel tan líquida y sin grumos que no pudimos menos que aplaudir, porque así es difícilisimo freir bien las croquetas. Se las recomiendo sin dudarlo a todos los fans de un plato tan español como las cocretas -me pirra esta expresión-.

Plato de croquetas. Se ve a la legua que son caseras.

Plato de croquetas de jamón. Se ve a la legua que son caseras.
Homemade ham croquettes.
Hausgemachte Schinkenkroketten.

Relleno de las croquetas. Delicado y delicioso.

Relleno de las croquetas. Delicado y delicioso.
Croquettes’ stuffing.
Kroketten gefüllt.

Ya os he dicho que veníamos con hambre, así que seguimos con el plato que lleva el nombre del antiguo restaurante, el “Tumbalobos“, consistente en una tortilla de patata, tomate finísimamente cortado y jamón ibérico también en trozos muy pequeñitos. Está tan tierna que una vez partida parece más un revuelto que una tortilla. Y creo que es otro de los musts de esta casa. Este es de los sitios a los que se vuelve para poder probarlo todo.

Tumbalobos recién puesto.

Tumbalobos.

Tumbalobos ya servido en plato. ¿Véis cómo se deshace?

Tumbalobos ya servido en plato. ¿Véis cómo se deshace?
Opened “tumbalobos”.
Offene “Tumbalobos”.

Por último -en cuanto a los platos salados se refiere- nos pedimos unos gambones Kataifi con salsa de azafrán, que era como una mayonesa suave a la que se le notaba el toque de azafrán. Formidables.

Otro plato sobresaliente: los gambones con salsa de azafrán.

Otro plato sobresaliente: los gambones Kataifi con salsa de azafrán.
Kataifi prawns with saffron sauce.
Kataifi Garnelen mit Safran-Sauce.

Y para los postres pedimos consejo a Carin, que siempre aconseja estupendamente en caso de duda.

Optamos por un milhojas de frutos rojos, que tenía una base de dulce de leche que hacía de este un postre exquisito.

Milhojas de frutos rojos

Milhojas de frutos rojos.
Red fruit millefeuille.
Rotenfrüchtenstrudel.

Decidimos no quedarnos sin probar el tocino de piña, que a mi madre le apetecía mucho. Y la verdad es que yo no soy nada amiga del tocino de cielo, pero me animé a probar este y no me arrepentí. A las demás también les encantó.

Tocino de piña. Toda una sorpresa.

Tocino de piña. Toda una sorpresa.
“Tocino de cielo de piña”: I can’t translate its name, but it’s really good.
“Tocino de cielo de piña”: Ich kann nicht den Namen übersetzen, aber ist sehr gut.

Y ya está. Espero que no os parezca poco… ¡yo casi me he llenado viendo las fotos!

Toda la comida la regamos con tintos de verano (en Córdoba se les llama “vargas” -de “Vardepeñas” con gaseosa-), cañas y agua sin límite. ¿Y por cuánto nos salió la comida? Por 80€ en total, es decir, 16€/barba. Un precio muchísimo más que justo por lo bien y mucho que comimos.

En resumen: el único “pero” que se le puede poner a este lugar es que no está en la ciudad, pero eso también le da ventajas, como la tranquilidad que te brinda el campo. Te atienden estupendamente y la comida es sencillamente maravillosa. Se me ocurren pocos -o ninguno- con mejor relación calidad-precio. Por eso os animo a probarlo. No os arrepentiréis.

Conclusion: the only fault one can make to this place is that you have to drive outside the city, but this means also advantages, like the quiescence that brings  the countryside. The service is great and the food simply awesome. I can barely think about restaurants with better quality-price relation, so I encourage you to try it.

Schlussfolgerung: der einzige Tadel, den man zu diesem Ort finden kann, ist, dass man außerhalb der Stadt fahren muss, aber das bedeutet auch Vorteile, wie die Ruhe die Landschaft bringt. Der Service ist super und das Essen einfach genial. Ich kann kaum über Restaurants mit besseren Preis-Leistungs-Verhältnis zu denken, so  ich ermutige Ihnen, es zu probieren.

Sólo puedo daros dirección (no encuentro el teléfono por ningún sitio), pero esto nos hace ver que no hace falta reservar.

Carretera de Trassierra Km. 7,5.   14011,  Córdoba.

¡¡¡Sed buenos y felices!!!



Categorías:Córdoba, Cor-15-25€, Cor-Menos de 15€, RESTAURANTES POR ZONA Y PRECIO, Uncategorized

14 respuestas

  1. Se escribe valgas de Valdepeñas y gaseosa, que me ha dado grima nada más leerlo

    • Ya lo sé y de hecho lo explico entre paréntesis y por eso entrecomillo “Vardepeñas”, porque sé que es “Valdepeñas” pero me hace gracia darle un toque andaluz. Sé que lo original es “valgas” pero si escuchas, muchísima gente dice “vargas” y no sé si me has leído más, pero me encantan las expresiones castizas.

  2. Es un error muy común achacar el origen de este refrescante “brebaje” a la conjunción de “Valdepeñas” y “gaseosa”. Pero la verdad es otra. A principios del siglo XX existía una venta llamada “De Vargas” por el apellido de su dueño, y situada al principio de la cuesta de la carretera del Brillante, que fue donde primero se ofrecio el tinto con sifón.

  3. El sitio es muy estratégico pues se encuentra a la entrada del pueblo. La terraza bien adornada, pero el interior y la cocina del bar mejor no verlo si quieres terminar de cenar, bastante sucio y descuidado

    La comida deja mucho que desear, de poca calidad, y bastante aceitosa si pides fritos, y la carne mejor ni hablamos. Precio excesivo para un bar de carretera, y de poca calidad en la comidas. Las pizzas son congeladas de supermercado.

    Merece la pena acercase al pueblo que solo son 3 o 4 minutos, donde hay una plaza con varios restaurantes a precios muy competitivos, y de buena calidad, incluso puedes pedir cochino al horno. Mejor pagar un poco mas que comer mal.

  4. Angel discrepo de tu opinión y le doy toda la razón a Ingrid, no hay sitio en Córdoba que ofrezca mejor calidad-precio, y lo de la cocina y el interior, te invito a que vayas a verlo, porque creo que tú hace años que no apareces por allí, aquello está impecable.
    En cuanto a los congelados, yo te aseguro que no hay ni bases de pizzas, el cocinero, Juan de Dios por cierto se llama, hace la masa.de las bases de pizza, a tu gusto, por si las quieres finas o mas gorditas.

    Un saludo Ingrid desde Córdoba.

    • Hola Rafael. Gracias por defender uno de mis sitios preferidos. ¡No puedo esperar a volver por allí! 🙂

      • Fuimos el pasado julio, y yo no repetiré jamás hasta que cambien la cocina o limpien, pero cada uno de cada uno, y yo respeto tú opinión

        Enviado desde mi móvil LG

    • Sois familia del proletario del bar?

      Enviado desde mi móvil LG

      • Yo, desde luego, no. Simplemente es uno de mis sitios favoritos en Córdoba

      • No Angel no soy familia de los propietarios del Bar, pero si es verdad que desde la primera vez que fuí he hecho muy buena amistad con ellos, por cierto sabes que sus verduras son plantadas por ellos en su huerto de forma ecológica?.
        De todas formas no intento convencerte de nada Angel, como tu bien dices cada uno es cada uno, yo seguiré visitando el establecimiento, sobretodo los fines de semana después de mi sesión de senderismo.
        Un saludo Ingrid, espero que pronto vuelvas a visitar nuestra ciudad.

  5. Trato lamentable y altivo tanto por parte de la dueña como del camarero; nula educación ni tacto, platos muy normalitos y subidos de precio; seguramente todo el que lea esto no será apto para comer allí según los propietarios. Insisto si vas con niños, deportivas o te apetece solicitar algo no establecido ni se te ocurra ir.

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