Vintage


Conocí este restaurante en julio con motivo de una comida familiar. Tenía que buscar un sitio cerca del trabajo y di con él a través de  “El Tenedor”. En su día me gustó mucho, pero todavía no tenía el blog y por eso no os lo he presentado hasta hoy, día en que he vuelto a dejarme caer por aquí.

No puede negarse que está situado fantásticamente: en plena Castellana, a caballo entre los barrios de Salamanca y Chamberí. El local me hace bastante gracia porque por mucho que lo reformen, es imposible dar la espalda a lo que era: una antigua casa de señoritas de moral distraída. Efectivamente, lo comentaba con Isabel cuando llegamos y en cuanto vió el local me confirmó que antes era un lupanar bastante conocido. ¡¡Ay, lo que me divierten a mí estas cosas!!

De hecho, ya desde la calle parece más una discoteca que un restaurante:

Vista desde la calle

Vista desde la calle

Pero es cuando entras cuando realmente te das cuenta de los orígenes del local. Bajando unas escaleritas, una entrada oscura y sin ventanas (imagináos la cara de mis padres cuando vinieron):

Entrada

Entrada

Y después hay que bajar más un pequeño pasillito que se han encargado de iluminar convenientemente para dejar atrás esa sensación de lugar clandestino que tienes al entrar:

Vintage_entrada 2

Y, por fin, accedemos a la sala. Perfectamente iluminada y muy moderna, con unas falsas ventanas que me hacen muchísima gracia y que dan la sensación a los comensales de estar en un local luminoso. Una fantástica idea.

Falsa ventana que da una luz muy agradable

Falsa ventana que da una luz muy agradable

La sala me gusta, por clara, sencilla y moderna.

Sala

Sala

Y, en concreto, me hizo mucha gracia la que podríamos llamar “mesa presidencial”. No por bonita, pero sí por barroca, estrambótica y divertida.

Mesa graciosa

Mesa graciosa al fondo. Fijáos en las sillas que dan la espalda.

Situado donde lo está, resulta lógico que su público esté conformado en su mayoría por banqueritos, abogados y demás profesiones liberales que abundan por la zona. Hasta estaba el hijo de Aznar.

¿Os tengo ya ansiosos preguntandoos qué comimos en este peculiar local? ¡¡Eso es lo que pretendía!!

Primero voy a poner mi atención en un par de detalles: la mesa y el aceite. La mesa estaba bien puesta con cubiertos y vajilla acordes con la decoración del restaurante:

Mesa

Mesa

Como véis, sobre el plato del pan hay un pequeño cuenco negro. Eso es porque en lugar de la vulgar mantequilla, en “Vintage” sirven aceite (algo que me recuerda a uno de los grandes: “Adolfo“). Me gusta que se opte por el zumo de aceituna, más nuestro y más sano que la mantequilla de siempre que, además, ya da una imagen algo rancia de los lugares que la utilizan (salvo “Caripen“, claro). La botella me pareció genial aunque veo que en la foto no puede apreciarse mucho.

Aceite de oliva. ¡¡Ole por lo nuestro!!

Aceite de oliva. ¡¡Ole por lo nuestro!!

Y ya sí. Ya llega la comida. Preparada por un cocinero (lo siento, pero la palabra “restaurador” no está en mi vocabulario) formidable: Ximo Sáez. No sólo estupendo en la cocina, sino que es de los que se dan una vuelta por las mesas para ver como está todo. Encantador. Cuando hablamos con él no pudimos menos que dejarnos en sus manos y dejar que eligiera nuestros platos.

Como aperitivo nos sirvieron uno de los mejores platos de la comida: crema de coliflor con base de chocolate blanco, aceite de albahaca y crujiente de no-me-acuerdo-qué que estaba impresionante. Nunca hubiese pensado que una crema de coliflor podría gustarme tanto. Ni que le iba tan bien el chocolate blanco.

Crema de coliflor con un montón de cosas más

Crema de coliflor con un montón de cosas más. Impresionante

Después nos trajeron un plato al que ya habíamos echado el ojo cuando nos metimos en la web de “Vintage”: el carpaccio de pez mantequilla.  Aromatizado con cítricos y sésamo y yo creo que algo de salsa de soja. Muy bueno, pero no tanto como la crema y lo que vino después.

Carpaccio de pez mantequilla

Carpaccio de pez mantequilla

Y llegamos a lo que, para nosotras (Isabel está de acuerdo conmigo) fue, junto a la crema de coliflor, la estrella de la comida: el tartar de aguacate. Estaba coronado con unas gambas grandes y frescas que daba gusto morder y colocado sobre una base de gazpacho de remolacha que le daba un color impresionante y un suave sabor. ¡Una delicia que se merece un Homer!

Tartar de aguacate. La joya de la corona.

Tartar de aguacate. La joya de la corona. A ella le dedico el Homer de debajo

¡¡Mmmm!! Tartar de aguacate...

¡¡Mmmm!! Tartar de aguacate…

A esto siguió lo que llaman “Nuestro rock shrimp” y que viene a ser, como os podéis imaginar, una ingente cantidad de langostinos, en tempura y con salsa yuzu -no se bien en qué consiste, pero estaba buenísima- y sopa de ensalada valenciana, que le daba un toque amargo y fresco estupendo. Los langostinos parecían recién pescados y tenían un tamaño hermosísimo. La tempura fantásticamente realizada.

Rock Shrimp. Buenísimo

Rock Shrimp. Buenísimo

Rock Shrimp desde otra perspectiva, para que os hagáis una idea de la cantidad

Rock Shrimp desde otra perspectiva, para que os hagáis una idea de la cantidad

Y aquí podíamos haber terminado la comida. Porque a estas alturas, con un pequeño empujoncito hubiésemos salido rodando.

Pero nos trajeron un “risotto Vintage“, el plato más arriesgado. ¿Por qué? Pues porque estaba, técnicamente hablando (dentro de todo lo técnica que puedo ser, claro) , perfectamente elaborado, con carrillada ibérica y tomillo -o romero, que no nos pusimos de acuerdo-, lo que le daba un sabor bueno pero fuerte que no emociona a todo el mundo. La carrillada estaba coronada con un caramelizado que le daba un sabor formidable. En cualquier caso, y aunque este plato nos gustó,  no tuvo tanto éxito como los anteriores.

Risotto Vintage

Risotto Vintage

Como podéis suponer, no pedimos postre. A mí lo que me pedía el cuerpo era un poleo-menta, que últimamente no estoy acostumbrada a comer tanto.

Poleo-menta

Poleo-menta

Para terminar, nos sirvieron un “Black mojito” que, según nos contó la jefa de sala, ella misma descubrió en la costa gaditana. Con base normal de mojito mezclada con otros licores se consigue un cóctel digestivo, fresco y original al que tuve que hacerle dos fotos por lo bonito que me pareció.

Black mojito. Todo un hallazgo

Black mojito. Todo un hallazgo

Black mojito. Precioso.

Black mojito. Precioso.

Como teníamos que trabajar por la tarde y nos estábamos saltando la dieta, no pedimos vino y regamos la comida con ¡¡¡3 litros de agua!!! Creo que por eso -además de por la cantidad de comida- salimos tan llenas.

El servicio amable, educado y eficiente, desde la jefa de sala -encantadora y monísima- al cocinero, pasando por todos y cada uno de los camareros que nos atendieron. Lo único que eché de menos es que no nos explicaron algunos platos.

Sólo hubo un detalle que no me gustó: te cobran un pan y un aperitivo que, aunque es maravilloso, te ponen sin preguntar. Como sabéis por otras entradas, soy consciente de que esto es un negocio, y no tengo nada en contra de que cobren por estas cosas, pero pueden ser más señores y repercutirlo en el resto de platos sin decir nada.

¿Y cuál fue el precio de esta opípara comida? Pues 58’4€, es decir, casi 30€/barba. Íbamos con descuento del 40% (en platos, que no en bebidas ni aperitivos) de El Tenedor. Y comimos francamente bien. Sin descuento, creemos que hubiésemos salido a unos 45€, lo que pone ya la comida en el nivel de “ocasiones especiales” (por lo menos para mí). Pero es una comida que merece la pena. Mi teoría es que si comes y te atienden  20 veces mejor que en un sitio como “Lateral“, ¿cómo no van a cobrarte 3 veces más? Es lo mínimo, ¿no? Eso sí, sabed que tienen un menú diario por 13€ y que tiene un pintón.

En resumen: cocina en general española, moderna y con una materia prima de primera. El servicio fantástico. El local curioso y divertido, con ese punto clandestino que debía tener el negocio anterior. Precios acordes con la cantidad y calidad de los alimentos. Y el “black mojito” me hace pensar que se trata de una coctelería fantástica a la que acudir las noches de los findes.

Os dejo su tarjeta:

Vintage_portada

¡¡¡Sed buenos y felices!!!



Categorías:Ch - Chamberí, Chamb- 25-35€, Chamb- Menos de 15€, de terraza / azotea, informal / de diario / tapas, M - Madrid, RESTAURANTES POR ZONA Y PRECIO, S - Salamanca, Sal - 25-35€, SI TU PLAN ES...

4 respuestas

  1. Ingriiiiid!!! Me tienes babeando!
    El yuzu es un cítrico japonés maravilloso (para mi gusto, claro) con sabor entre pomelo y mandarina pero más ácido. Podría tratarse de una salsa cualquiera a base de yuzu o de Ponzu, que es una salsa clásica japonesa totalmente adictiva y que tiene el yuzu como ingrediente principal.
    A mí también me encanta que me pongan aceite pero la mantequilla no me parece rancia! (a menos que lo esté, claro)
    Enhorabuena por el cambio a WP!!!

    • ¡¡Menuda profe he encontrado en tí, Mara!!

      Supongo que será algún tipo de fobia personal, pero siempre que me ponen mantequilla me acuerdo de los típicos restaurantes cutres en que te sirven el pan envuelto en un plastiquillo agujereado… ¡pero siempre me la termino comiendo! jajaja

  2. No conozco el sitio y, aunque no es mi zona de influencia, tiene buena pinta como para aventurarse un día.
    Estoy de acuerdo con el comentario de arriba sobre que la mantequilla no es “rancia”. Te recomiendo que pruebes un restaurante belga: Atelier Belge, en la calle Martín de los Heros. Es restaurante de mantel y clásico, pero con bastantes toques modernos. Ahí te sirven el pan con una mantequilla aromatizada al tomillo que es una auténtica delicia y resulta totalmente actual.

    • Como le he dicho a Mara, lo de la mantequilla debe de ser algún trauma mío.

      Te haré caso e iré a probar Atelier Belge que, según lo describes, tiene un pintón.

      Hay otro restaurante -del que ya te diré el nombre, porque ahora no caigo- en el que ponen una mantequilla a la trufa deliciosa.

      Y todo esto me está dando una idea de hacer una entrada especial sobre las mantequillas de los diferentes restaurantes. ¡¡Sois una fuente de inspiración!!

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