Cervecería “La niña”


No tengo palabras para calificar este lugar:  porquería, basura, asquerosidad, horror, inmundicia, marranada, guarrada…son palabras que se quedan cortas. Un excremento/deposición/defecación (y su sinónimo peor sonante) con todas las letras. Eso es lo que es esta pocilga.

Lo cierto es que me lo advirtió Isabel al ver la carta en español e inglés: “Ingrid, este sitio es pá guiris“, me dijo. Y yo pensé que a pesar de la carta, estando a la entrada del Mercado de la Paz era imposible que tuvieran una mala materia prima. Y la terraza estaba de lo más apetecible. Cómo me arrepentí…

El caso es que ayer íbamos con la idea de repetir el plan de la semana pasada de ostras y carabineros en el Mercado de la Paz. Y si bien mi pescadero no nos falló y nos dió una cata de ostras estupenda, nos falló “Take&Eat”, ese bar tan agradable que está al lado y que estaba cerrado. Por eso terminamos en “La niña”. No se volverá a repetir.

Al final nos sentamos y nos pedimos una botella de vino blanco de la casa, un verdejo que no estaba malo pero tampoco especialmente bueno. Eso sí, estaba muy frío y servido en copas heladas. El único buen punto de la noche. Y por eso nos emocionamos y nos dejamos engañar.

Vino muy frío. El único buen punto de la cena

Vino muy frío. El único buen punto de la cena

Pedimos morcilla, chopitos y patatas con huevo y chistorra, todo a la vez, un fallo enorme del que he aprendido. Por lo menos la primera tapa conviene pedirla sola, para comprobar la calidad. No volveré a pecar de inexperta.

Lo primero que nos trajeron fue la morcilla. Una triste morcilla sin pan, algo seca y fría, pero que se podía comer si te esforzabas y pensabas que estabas allí para pasarlo bien.

La morcilla tenía todavía peor pinta en directo.

La morcilla tenía todavía peor pinta en directo.

Después vinieron los mierditos. Perdón, los chopitos (o puntillitas, en mi tierra). Creo que de las peores cosas que he tomado nunca. Mala materia prima (vuelvo a insistir: con el Mercado de la Paz al lado no hay excusas), mal fritos con mal aceite que estaba mal retirado. Una experiencia escalofriante, aunque en la foto no la podáis apreciar demasiado:

Mierditos. Perdón, chopitos

Mierditos. Perdón, chopitos

Y por último las patatas. Un asco también, por secas y mal hechas, pero la chistorra se dejaba comer y después de los mierditos (perdón, chopitos) no parecían tan malas.

Patatas con chistorra. Lo único que se podía comer era la chistorra

Patatas con chistorra. Lo único que se podía comer era la chistorra

Y lo peor fue el servicio. Una camarera que no tenía ni idea de nada (ni del tamaño de las raciones, ni de qué cosas estaban menos malas, ni del vino de la casa, ni leches). Pero era amable, la pobre.  Lo malo-malo-malo-pésimo fueron el encargado y la cocinera. Me explico:

Al probar los mierditos (perdón, los chopitos) y ver que eran incomibles, decidí ir a informar e informarme. Bandeja en mano, entré en el bareto y pregunté por el encargado, una especie de engendro del demonio que se atrevió a decirme, después de que yo insistiera en que los probara, que los mierditos (perdón, los chopitos) estaban buenos. Así que pedí hablar con la cocinera, una señora que no era española y a juzgar por su cocina no entiende nada de nuestra gastronomía. Con muy malos modos me sacó una bolsa de mierditos (perdón, chopitos) congelados y me dijo que no podían estar malos, que estaban recién sacados del congelador. ¡Ese era el problema! Ese y el aceite, más usado que mi cepillo de dientes. Y tampoco me lo reconocieron.

De lo mejor de la noche (por suerte también hubo cosas buenas) fue conocer a Miguel Ángel García-Juez, sentado a nuestro lado, antiguo periodista y editor de la revista de arte “Siglo XXI”, que nos estuvo contando un montón de anécdotas y con el que nos reímos mucho. Por eso decidimos tomarnos un gin-tonic normalucho, pero que disfrutamos.

Después vino la cuenta: 44€ las dos. Al final tuvieron la decencia de no cobrarnos los mierditos (perdón, los chopitos).

Conclusión: es un sitio horrible, pero que puede estar bien para tomarse un vinito o una caña a la salida del mercado. PERO NI SE OS OCURRA COMER AQUÍ. Y tampoco vayáis al cuarto de baño si podéis evitarlo. He dicho.

¡Sed buenos y felices!



Categorías:M - Madrid, RESTAURANTES POR ZONA Y PRECIO, S - Salamanca, Sal - 15-25€, SI TU PLAN ES..., tomar veneno y que te apaleen

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