El Comité


Francamente bueno. Así es “El Comité”,  restaurante al que me llevó Edu para nuestra cena de despedida en Semana Santa. Tan bueno, que he decidido poner fotos grandes en este post para que no perdáis detalle.

Y es que el dueño de Duke no se equivocó al recomendarnos  este bistró francés, cuya pinta me gustó  ya desde la calle:

Entrada

Entrada

Me parece genial, bien puesto, pero sin tonterías.

La entrada me pareció especialmente acogedora e íntima:

El comité_entrada

En cuanto al salón, cuando llegamos estaba vacío, y tampoco es que se llenara mucho, porque había fútbol (España-Francia, creo). Pero a los dos nos encantó, elegante y clásico, con techo alto y algún toque moderno de buen gusto. La iluminación, perfecta. También me gustaron mucho las fotos antiguas en las paredes y el menú.

Salón, clásico y elegante, con algún toque de modernidad. Me gustó mucho

Salón, clásico y elegante, con algún toque de modernidad. Me gustó mucho

No sé como lo hacen los franceses, pero en lo relativo a decoración y gastronomía no dan puntada sin hilo.

En cuanto al ambiente, creo que es un restaurante que atrae a gente educada pero relajada, que genera un nivel de ruido totalmente centroeuropeo, es decir, prácticamente nulo. Eso sí, supongo que cuando no haya fútbol y esté más lleno, la cosa cambiará algo.

Y ahora pasamos a lo que sé que estáis deseando: la comida.

Para empezar nos encantó un detalle: no sólo te ponen pan, sino aperitivo como Dios manda. No sé si es el mismo o cambia todos los días, pero en nuestro caso era una especie de tartar de salmón con una mayonesa suave que me pareció francamente bueno. Y eso que suelo hartarme pronto del salmón.

Aperitivo consistente en una especie de tartar de salmón que estaba delicioso.

Aperitivo consistente en una especie de tartar de salmón que estaba delicioso.

Y en cuanto a la carta, nos costó decidirnos. ¡¡Nos apetecía todo!! Que si ensalada con birutas de foie, que si brie a la plancha, pescados de lo más apetecible… ¡¿por qué nuestro estómago y nuestra cartera tienen límite, Señor?!

Al final optamos por compartir los primeros. Y dentro de estos, nos pareció sobresaliente uno de los platos del día: chipirones rellenos de gambas y patatas paja. Es una pena que se me olvidase hacer foto, pero es que lo cogimos con unas ganas dignas del plato: sabroso, original y fantásticamente cocinado.

El revuelto de setas con jamón, huevo poché y salsa (muy suave) de queso no sólo estaba tan bueno como el plato anterior, sino que aunque fueras más española que la tortilla de patatas, te daban ganas de ponerte en pie a cantar la marsellesa con lágrimas en los ojos. Tengo que reconocer que me daba un poco de miedo, porque nunca había probado setas con queso, pero fue una experiencia fantástica. Y aquí me voy a redimir, porque de este plato hice dos fotos: antes y después de romper el huevo:

Revuelto, con el huevo entero.

Revuelto, con el huevo entero.

Revuelto con el huevo roto. Una maravilla

Revuelto con el huevo roto. Una maravilla

Y compartiendo se llega a los segundos, en los que Edu acertó más que yo con un solomillo con foie  que estaba tan bueno que perdonabas el agujero que hacía al caer a plomo sobre tu estómago.  Porque no sólo era un plato contundente, sino que os invito a comparar su tamaño con el de la base de las copas para que os hagáis una idea del reto al que se enfrentó. ¡¡Ole por él!!

Solomillo con foie. Plato formidable y contundente.

Solomillo con foie. Plato formidable y contundente.

Y ahora es cuando me vais a mandar la Guadalupana (no quiero ser ordinaria) por repetir mucho de plato, pero no pude evitarlo y me pedí uno de los clásicos, tanto míos como de “El Comité”: el steak tartar. Y como me debo a mi público (cada vez sois más y os lo agradezco), tengo que decir la verdad: se notaba que la materia prima era buena y que el detalle de que me lo dieran a probar antes de servir (para ver si me gustaba el punto de picante) casi me hizo levitar de placer; pero la carne me pareció demasiado picada. Soy una carnívora de pro y prefiero que se vea y sienta bien claro que la carne está cortada a cuchillo, algo que eché de menos aquí. El acompañamiento consistía en unas patatas fritas que le iban como anillo al dedo.

Steak tartar, buque insignia del restaurante. Estaba buenísimo pero la carne estaba demasiado picada.

Steak tartar, buque insignia del restaurante. Estaba buenísimo pero la carne estaba demasiado picada.

A estas alturas, y como suele pasarnos, estábamos a punto de salir rodando del restaurante. Así que a pesar de una carta de postres apetecibilísima, terminamos optando por los típicos digestivos.

Edu pidió un helado estupendo de cuyo sabor exacto no me acuerdo, pero por la foto está claro que tenía fresa. No oí quejas, así que debía de estar bueno. :-)

Helado. Estaba muy rico.

Helado. Estaba muy rico.

Y yo, a por el sorbete, que por muy bueno que esté (que lo estaba) es un plato que sabe prácticamente igual en todos sitios. Pero aquí os dejo la foto de mi postre casi terminado:

Sorbete de limón. Bueno, como todos los sorbetes.

Sorbete de limón. Bueno, como todos los sorbetes.

Un detalle que me encantó fueron las trufas que nos sirvieron al final. Buenísimas y que daban el toque justo de chocolate a esta formidable cena. ¿No os dan ganas de coméroslas?

Deliciosas trufas con las que en "El comité" culminan fantásticas comidas.

Deliciosas trufas con las que en “El comité” culminan fantásticas comidas.

Regamos esta cena con el verdejo de la casa cuyo precio, por asequible, merece la pena mencionar: 13€.

El servicio fue estupendo: atento (no llegué a acabarme una copa de vino) y profesional. Y me gustó el detalle que tuvieron de ir colocando a las mesas lo más separadas posible unas de otras.

Me hizo mucha gracia el grupito que estaba sentado con la dueña del local, que se veía gente educada, divertida y quizás un punto excéntrica, pasándoselo como enanos. A la salida no pude menos que acercarme para darle a la dueña la enhorabuena, porque se la merecía.

Y poco más. Como recapitulación os digo: restaurante fantásticamente puesto, con estupendo servicio y mejor comida. Eso sí, por mucho que diga Lidl, la calidad tiene un precio: 60€/persona. Pero si es tanta como esta, pagas encantado. Aunque me he enterado de que los lunes por la noche tienen un menú de 25€. Y no sé vosotros, pero yo no pienso perdérmelo.

Si queréis ver la vida color de rosa, os animo a probar su comida. Por eso os dejo aquí su tarjeta, que también me encantó por bonita y útil, pues además de los datos tiene un mapa en el reverso. C’est magnifique! 

Para que reservéis y sepáis cómo llegar.

Para que reservéis y sepáis cómo llegar.

¡¡¡Sed buenos y felices!!!



Categorías:C - Comida Internacional, celebrar una ocasión muy especial, de terraza / azotea, Francesa, M - Madrid, RESTAURANTES POR ZONA Y PRECIO, resultado de un antojo culinario, SI TU PLAN ES..., T - Tetúan, Tet - 15-25€, Tet - Más de 50€, una cena romántica

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