Adolfo (comida)


En este post no voy a poner la cara de Homer Simpson babeando que os dejo en los platos sobresalientes. Aquí se repetiría demasiado.

Os dije que en este artículo os enseñaría foto de la casa toledana donde se ubica “Adolfo”. Y lo prometido es deuda. Fijáos en los artesonados, la iluminación…¡una maravilla!

Parte del local. Inmejorable.

Parte del local. Inmejorable.

Esta zona da directamente al patio, donde estaba nuestra mesa. Si mirábamos hacia arriba veíamos esto:

Vista hacia arriba desde nuestra mesa. ¿No os encanta?

Vista hacia arriba desde nuestra mesa. ¿No os encanta?

Y voy a empezar a hablar de la comida con la misma foto con la que terminé el artículo anterior: con el menú de este peassso restaurante.

Menú. Os podéis imaginar la indecisión que genera.

Menú. Os podéis imaginar la indecisión que genera.

¿Apetece todo o no? ¡¡Cómo nos costó elegir!!

Empezaré con mi madre, que se pidió de primero unas vieiras con alcachofas que estaban notables. Las alcachofas, frescas y maravillosamente hechas, coronadas por unas vieiras que sólo hace falta ver para imaginar como estaban.

Alcachofas con vieiras.

Alcachofas con vieiras.

Mi padre fue el que menos acertó, con una sopa de ajo que estando buena, fue lo más normalito de la comida.

Sopa de ajo. Lo más normal -aunque bueno- de la comida.

Sopa de ajo. Lo más normal -aunque bueno- de la comida.

Mi hermana y yo nos pedimos un plato fuera de carta que en mi casa nos encanta: flores de calabacín con langostinos. Estaban fenomenalmente fritas y los langostinos eran del tamaño de una cigala, fresquísimos y con un sabor inmejorable. Plato totalmente recomendable.

Flores de calabacín con langostinos. Deliciosas.

Flores de calabacín con langostinos. Deliciosas.

Pero el que se llevó la palma en esta ocasión -todos estuvimos de acuerdo-  fue mi hermano, que pidió un arroz negro con queso manchego que, como diría Zerolo (y de verdad que no encuentro mejor expresión) era todo un orgasmo gastronómico. Increíble, delcioso, maravilloso, fantástico, insuperable… no encuentro palabras.

Arroz negro. De lo mejor de la comida.

Arroz negro. De lo mejor de la comida.

En cuanto a los segundos hicimos dos bandos: el del lechón y el del pescado. Volveré a empezar con mi madre, que se pidió una lubina con tamarillo. Y este fue el único plato algo decepcionante de la comida: se veía que era fresca, pero estaba algo insípida y el tamarillo picaba demasiado. No obstante, la pinta era impecable.

Lubina con tamarillo. Preciosa, pero algo decepcionante.

Lubina con tamarillo. Preciosa, pero algo decepcionante.

Y, siguiendo con el bando del pescado, me toca a mí, que pedí un lenguado con picatostes (hechos con la piel del pescado) y patata confitada. Acerté bastante más que mi madre con este plato fresco y ligero bañado en una suave salsa de almendras. Repetiría ahora mismo.

Lenguado. Excelente.

Lenguado. Excelente.

Y ya llega la pandilla del lechón. Porque fue el plato con más éxito de la comida, pedido por mi padre y mis hermanos. Estaba buenísimo, en su punto y en la cantidad perfecta para no resultar pesado, aunque todos coincidieron en que si les hubieran puesto más se lo habrían comido encantados. Venía acompañado con un poco de calabaza cocida y picada que le iba al pelo.

Lechón. Tan bueno que te dejaba con ganas de más.

Lechón. Tan bueno que te dejaba con ganas de más.

Y en los postres también hubo dos bandos: torrijas y soufflés.

Mis padres optaron por las torrijas, que estaban buenas, pero más que torrijas parecían sobaos mojados en leche y caramelizados. Si bien se dejaban comer, no eran nada comparables a las que tomamos esta Semana Santa en “La Cuchara de San Lorenzo“.

Adolfo_torrija

Torrija. Deliciosa de sabor, pero más parecida a un bizcocho que a una torrija.

Aquí acertamos más los hijos, con un soufflé de chocolate, que es algo que nunca falla. Acompañado de frutas caramelizadas y helado, estaba pá echarle los típicos piropos de albañil. ¡¡Guapa!! ¡Tu pare debió de ser pastelero, que un soufflé como tú no lo hasse cuarquiera!!

Soufflé de chocolate.

Soufflé de chocolate.

Soufflé de chocolate abierto.

Soufflé de chocolate abierto.

Yo además acompañé el postre con moscatel Ochoa, que estaba de muerte. Sí, ya sé que los que entienden de vino se echan las manos a la cabeza (hasta Carlos, el maître, intentó convencerme para que eligiera otro vino), pero ande yo caliente…

Toda esta comida la regamos con una botella de vino del propio Adolfo y un rioja bastante conocido, a pesar de que ahora mismo no me acuerde de su nombre.

Vino de la bodega de Adolfo.

Vino de la bodega de Adolfo.

Evidentemente, esta fue una comida de las caras. Me corrijo: de las que valen dinero, que es diferente. Y si venís aquí -hacedlo si podéis- no os recomiendo estar mirando la pela todo el rato, así que no os voy a decir el precio. Ea.

Simplemente quedáos con esto: “Adolfo” es un sitio estupendo para ocasiones especiales, con un servicio inmejorable, una comida fantástica y un espléndido trato al cliente, al que todo el mundo debería ir una vez en la vida. No sólo vas a comer, sino a disfrutar de todo lo que te rodea.

Con esto se acaban mis entradas sobre Adolfo. Si queréis ver los detalles que tuvieron con nosotros en esta comida, haced clic en el post anterior.

Y si queréis reservar, aquí os dejo los datos:

C/Hombre de Palo nº7, Toledo

Teléfono: 925 25 26 94

¡¡¡Sed buenos y felices!!!



Categorías:Castilla-La Mancha, celebrar una ocasión muy especial, de terraza / azotea, RESTAURANTES POR ZONA Y PRECIO, Resto de España, Sal - Más de 50€, SI TU PLAN ES...

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6 respuestas

  1. Hola Ingrid: Soy Verónica, responsable de comunicación del Grupo Adolfo, muchas gracias por este post tan maravilloso en el que nos describes con tanto cariño las sensaciones vividas junto a tu familia en el Restaurante Adolfo. Para nosotros es un placer que clientes como ustedes admiren el esfuerzo y la dedicación de la gastronomía del chef Adolfo Muñoz, la belleza de sus platos y del restaurante y el buen servicio y atención del cliente. Muchas gracias. Un abrazo 🙂

    Restaurante Adolfo
    C/Hombre de Palo, 7
    Teléfono: 925227321
    e-mail: restaura@adolfo-toledo.com

  2. Por cierto, lo pongo también en la categoría de Madrid y de “celebrar una ocasión muy especial” porque tienen un restaurante maravilloso en la azotea de la terraza del Palacio de Cibeles (el Ayuntamiento).

Trackbacks

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  2. “Merece la pena ir a Toledo solo por comer aquí­” · Grupo Adolfo
  3. Den Gouden Harynck (Brujas, Bélgica) | Las cenas de Ingrid

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